Enseñanzas del maestro Siddhartha

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17 Mar 2019
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BUDISMO, TERCERA NOBLE VERDAD: EL NIRODHA






En su tercera noble verdad Buda afirmó que el sufrimiento cesa cuando cesa el deseo, lo que permite alcanzar un estado permanente de paz interior y armonía, que el llamó ¨El Nirvana¨.



Recordemos que Buda llamó ¨El Dukkha¨, al sufrimiento, a lo desagradable de la vida: a la pena, la aflicción, la angustia, la miseria, la ignorancia o la frustración, que desaparecen cuando cesa el deseo, que es el que genera todo lo anterior. Cuando no se tiene u obtiene lo deseado, hay angustia y frustración, cuando se obtiene el objeto de deseo, este no permanece, es insustancial e ilusorio, lo que genera pena y aflicción, cuando desaparece lo deseado genera miseria y soledad.



Esta afirmación es interpretada de muchas maneras, para muchos las palabras de Buda indican un camino de negación, de eliminación del deseo. El deseo de eliminar el deseo, también es deseo y por lo tanto crea sufrimiento. Existe la falsa creencia que el sufrimiento se suprime aniquilando la sed de vivir, de gozar, de actuar, extirpando radicalmente los deseos y las pasiones, porque esto supuestamente conduce a la serenidad y a la tranquilidad absoluta. Solo que Buda no habló de eliminar el deseo, pretender eliminar algo es antinatural, sino de cesar de desear. Simplemente observando como surgen las emociones, los pensamientos y las acciones, estas se deshacen y cesan, sin necesidad de reprimirlas o negarlas. Intentar eliminar algo le da más fuerza a aquello que deseamos suprimir. El cese sucede cuando algo se deja ir, cuando se abandona o se libera, cuando renunciamos al apego y soltamos la carga.



Sin embargo el concepto de Buda es aún más profundo, no consiste en renunciar a los placeres mentales o sensoriales, es cesar el deseo de ser un individuo, incluso de ser un individuo inmortal. Es cesar el deseo de ser un ser separado, único y distinto, es cesar la ilusión de un yo o un ego independiente. Porqué y para qué ser una parte, un individuo, cuando se puede ser todo, sentir todo y llegar al ¨Nirvana¨?



El ¨Nirvana¨ es un estado de felicidad verdadera, de quietud total, de paz permanente, intemporal, de satisfacción suprema, en el que cesa de existir un yo separado, cuando se es y se siente todo lo que es simultáneamente. Se experimenta toda la vida en unidad con uno mismo, como una sensación constante de gozo de ser en el eterno presente.



Buda llamó ¨Nirodha¨ al momento en que logramos que cese el deseo, momento en que se alcanza el ¨Nirvana¨. Cesa la ignorancia, cesa el deseo y cesa la acción determinada por el deseo. El ¨Nirodha¨ sucede cuando se toma consciencia que vivimos en una realidad de apariencias, que su esencia es apariencia, como los sueños que también son apariencia. El problema es que parece tan real, que se llega a creer que realmente existe, lo que impide ver que es una apariencia. Igual sucede con un sueño mientras no se sabe que se está soñando. Creemos que esos sueños son reales y tenemos experiencias que parecen confirmarlo. Sin embargo, cuando soñamos y somos conscientes de ello, cuando los sueños son lucidos, nos liberamos de la creencia que las apariencias en el sueño son una verdad existente y logramos experimentar las apariencias como lo que son: apariencias, ilusiones, sueños. Esa toma de consciencia activa el poder para experimentar cosas maravillosas, como volar por los cielos sobre grandes montañas o desplazarnos a cualquier lugar con solo pensarlo. Todo se vuelve posible cuando se reconoce un sueño como un sueño y no como algo que existe realmente.




Cualquier cosa que pueda ser vista es un objeto construido por la mente, una mente que no reside dentro de un cuerpo. Vivimos en la falsa creencia que eso que vemos existe y que existe como algo separado, independiente a nosotros, que no somos lo mismo que lo que tocamos.



El ¨Nirodha¨ sucede cuando se comprende que el mundo de la consciencia en vigilia, también es un sueño, una apariencia. En ese momento el mundo puede estar ahí, los otros seres también pueden estar ahi, pero no nos apegamos a ellos porque sabemos que su verdadera naturaleza es una apariencia. Cuando logramos esto, la creencia en que ahí fuera hay un objeto auténtico que percibir y un sujeto verdadero que percibe se deshace, cesa. Cesa la creencia en la dualidad que existe entre un individuo que percibe y un objeto que es percibido. En ese momento el ¨Nirodha¨ se convierte en ¨Nirvana¨. Todas las cosas, todas las apariencias, todos los sueños, todo el universo, se convierte en el cuerpo de uno mismo. Todos los seres vivos resplandecen y todos los deseos se liberan por sí mismos, cesan.



Buda afirmó que la mente se mueve entre objetos, está pensando constantemente en una cosa u otra, moviéndose entre el pasado, el presente y el futuro. Cuando encuentra un objeto que le gusta, genera sentimientos y pensamientos de apego, cuando encuentra un objeto que le disgusta, los genera de aversión y de odio. Cuando ve que algo es incorrecto, duda y se desconcierta de su propia ignorancia. Cuando la mente ve a cualquier otra persona con cosas que ella no tiene, entonces genera envidia. Si juzga a alguien, no ve sus cualidades, sino que se vuelve hacia sí misma con arrogancia. Buda definió esos 5 estados como 5 venenos que mantienen en movimiento incesante a la mente: el apego, el rechazo, la ignorancia, la arrogancia y la envidia.



Para que cesen los deseos, no necesitamos esforzarnos para evitar que surjan, como tampoco necesitamos detener los sentimientos de odio o de celos una vez han aparecido. No necesitamos prevenir nada, simplemente no tomemos ninguno de esos movimientos de la mente como verdaderamente existentes. Todo lo que hay que hacer es reconocer que esos pensamientos no son verdaderos, que el objeto y el motivo de esos sentimientos negativos es solo una apariencia, parte de un sueño. Deja que tu mente se relaje como si todo estuviera bien y todos los estados que la perturban se liberan, cesan.




Solo nos damos cuenta que estábamos soñando al despertarnos, al comprobar de inmediato y con certeza que el mundo que experimentábamos era una ilusión, una mera apariencia en nuestra mente. Al despertarnos es obvio que nuestras experiencias oníricas no existen verdaderamente, no tienen existencia propia sino que son creadas por nuestra mente. Estas frases, este cuerpo, todos ustedes, nosotros mismos y todo el universo solo somos una apariencia, igual que los objetos que vemos en los sueños. Cuando despertemos nos daremos cuenta…