Ciencia y Espiritualidad. ¿Hacía una Integración?

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A lo largo de los últimos años hemos asistido al crecimiento de distintas disciplinas provenientes de Oriente, tales como acupuntura, yoga, reiki, meditación, ayurveda, etc. Disciplinas que quizás recién conocemos aunque llevan años de existencia.

El hombre occidental se ve deslumbrado frente a estas disciplinas y el resultado que obtienen quienes las practican del otro lado del globo, así también como hay personas que son reticentes a creer en ellas y suelen verlas como simples recetas mágicas o las ubican dentro de los saberes esotéricos.
¿En que consiste esta dicotomía entre aceptación y rechazo hacia Oriente? La propuesta del presente texto no es zanjar definitivamente con esta discusión sino establecer algunos lineamientos generales que le permitan al lector iniciar su propia investigación y llegar a sus propias conclusiones.
¿Occidente vs Oriente?

La ciencia es la herramienta del espíritu occidental, se encuentra en la base de nuestra comprensión, pero no deja por ello de ser una herramienta mas entre todas las existentes que nos permiten aprehender la realidad. Herramienta que tendemos a ver como la única y mas perfecta por sobre las demás, pero deja de serlo cuando pretende ser un fin en si mismo, es por ello que debe servir a todas las demás ya que cada una tiene necesidad, precisamente a causa de esta insuficiencia.
Es oriente quien nos otorga una nueva herramienta que nos permite aprehender aspectos de la realidad, que nos enseña una concepción distinta, más amplia, elevada y profunda, la concepción mediante el vivir. A esta ultima realmente se la conoce como una mera contemplación de los sucesos de la vida, como una suerte de expresión religiosa, razón por la cual muchos suelen relegar este “saber oriental” a las tinieblas de las supersticiones o creencias religiosas.
Sin embargo este conocimiento mediante el vivir no consiste solamente en la mera contemplación pasiva de la vida o en presentimientos sentimentales, místicamente excedidos que rayan lo enfermizo, de habitantes de un mundo aparte, sino que conforman penetrantes concepciones de la vida, las cuales no deben ser desestimadas sin ser analizadas.
El hombre occidental al verse deslumbrado frente a los resultados altamente positivos que obtienen sus pares orientales al aplicar algunas de las disciplinas antes mencionadas (yoga, reiki, acupuntura, etc.) las emprenden copiándolas y siguiéndolas al pie de la letra, pretendiendo obtener resultados inmediatos. En muchos casos, producto de este deslumbramiento, volviéndole la espalda a la ciencia. Lo cual es un error, ya que se abandona el suelo seguro sobre el cual se encuentra y cuyo resultado es que el espíritu occidental se pierde en un mundo de conceptos y palabras completamente desconocido para él, de los cuales no puede tampoco sacar provecho alguno.
Ya que sus penetrantes concepciones se originaron en el vivir más pleno, mas autentico y fiel, en esa vida cultural oriental, coherentemente crecida, de forma lógica e insoluble, de los instintos mas hondos, vida que es para nosotros distante e inimitable. Es por ello, por ser un mal entendido, que la imitación occidental resulta tan trágica y no nos permite obtener los mismos resultados que nuestros pares orientales.
Las personas pretenden utilizar todas estas disciplinas como una cura mágica e inmediata a sus problemas, como un escape a todas sus preocupaciones y el estrés producto de la vida acelerada que lleva.
Estas disciplinas y este “saber oriental” deben ser integrados a nuestra visión occidental del mundo, permitiendo un crecimiento y un desarrollo de nuestro ser, asi también como mejorar nuestra calidad de vida. Pero esta integración debe construirse mediante la observación, la experimentación y el aprendizaje conciente de las mismas y no como una mera copia sin sentido. Obteniendo asi lo mejor de ambos mundos.
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